lunes, 17 de junio de 2019

"Un niño no crece como una flor" María Montessori

El ser humano al ser en cierto modo superior y más complejo que el resto de seres, necesita en su infancia ser encauzad@ acertadamente. María Montessori lo tenía tan claro que dedicó toda su vida a ello. Si un infante tiene cierta predisposición a la psicopatía con una buena educación en la etapa clave de 3 a 6 años, todavía se puede encauzar.
Vicente Garrido, en su libro El psicópata, habla de esta etapa crítica de la siguiente manera: "Esa vulnerabilidad biológica se concretaría en un niño que presenta las deficiencias emocionales y cognitivas expuestas en la primera parte de este capítulo. Un niño así, dispone de un sistema nervioso con grandes dificultades para percibir emociones y sentimientos, para regular su impulsividad y para experimentar miedo o ansiedad. En los casos en los que los padres realizan de modo muy competente sus tareas educativas, estas características biológicas pueden se compensadas o canalizadas hacia actividades convencionales. Pero cuando el medio ambiente no es capaz de contrarrestar este bagaje genético ( sea porque los padres no son suficientemente buenos educadores o porque el potencial genético del desorden está muy marcado), el resultado será un sujeto psicópata."